2:41 | Autor Iglesia Hogar

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 13 de diciembre de 2009

¡Queridos hermanos y hermanas!

Estamos ya en el tercer domingo de Adviento. Hoy la liturgia recuerda la invitación del apóstol Pablo: “Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres… El Señor está cerca” (Fil 4, 4-5). La madre Iglesia, mientras nos acompaña hacia la santa Navidad, nos ayuda a redescubrir el sentido y el gusto de la alegría cristiana, tan distinta a la del mundo. En este domingo, según una bella tradición, los niños de Roma vienen a que el Papa bendiga las figuritas del Niño Jesús, que pondrán en sus pesebres. Y, de hecho, veo aquí en la Plaza de San Pedro muchos niños y muchachos, junto a sus padres, profesores y catequistas. Muy queridos, os saludo a todos con gran afecto y os doy las gracias por haber venido. Me alegra saber que en vuestras familias se conserva la costumbre de hacer el pesebre. Pero no basta con repetir un gesto tradicional, aunque sea importante. Hay que intentar vivir en la realidad del día a día lo que el pesebre representa, es decir el amor de Cristo, su humildad, su pobreza. Es lo que hizo san Francisco en Greccio: representó en vivo la escena de la Natividad, para poderla contemplar y adorar, pero sobre todo para saber poner en práctica mejor el mensaje del Hijo de Dios, que por amor a nosotros se despojó de todo y se hizo un niño pequeño.

La bendición de los “Bambinelli” -como se dice en Roma- nos recuerda que el pesebre es una escuela de vida, donde podemos aprender el secreto de la verdadera alegría. Ésta no consiste en tener muchas cosas, sino en sentirse amado por el Señor, en hacerse don para los demás y en quererse unos a otros. Miremos el pesebre: la Virgen y san José no parecen una familia muy afortunada; han tenido su primer hijo en medio de grandes dificultades; sin embargo están llenos de profunda alegría, porque se aman, se ayudan, y sobre todo están seguros de en su historia está la obra Dios, Quien se ha hecho presente en el pequeño Jesús. ¿Y los pastores? ¿Qué motivo tienen para alegrarse? El Bebé no cambiará realmente su condición de pobreza y de marginación. Pero la fe les ayuda a reconocer en el “niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”, el “signo” del cumplimiento de las promesas de Dios para todos los hombres “en quienes él se complace” (Lc 2,12-14), ¡también para ellos!

En eso, queridos amigos, es en lo que consiste la verdadera alegría: es sentir que nuestra existencia personal y comunitaria es visitada y colmada por un gran misterio, el misterio del amor de Dios. Para alegrarnos, necesitamos no sólo cosas, sino amor y verdad: necesitamos a un Dios cercano, que calienta nuestro corazón, y responde a nuestros anhelos más profundos. Este Dios se ha manifestado en Jesús, nacido de la Virgen María. Por eso el Niño, que ponemos en la cabaña o en la cueva, es el centro de todo, es el corazón del mundo. Oremos para que cada persona, como la Virgen María, pueda acoger como centro de su propia vida al Dios que se ha hecho Niño, fuente de la verdadera alegría.

ZENIT


8:05 | Autor Iglesia Hogar

Estuvo en la ciudad de Mar del Plata, el postulador de la causa de beatificación del Cardenal Pironio, el Padre Giuseppe Tamburrino. El sacerdote viajó desde Roma a la Argentina para recolectar información, y avanzar en el proceso para declarar, a quien fuera Obispo de Mar del Plata, beato de la Iglesia Católica.

El Padre Tamburrino explicó su visita particular a Mar del Plata “he venido porque hay aquí, la posibilidad de un milagro del Cardenal Pironio que se realizó con un niño. El mismo había ingerido purpurina y cuando lo llevaron al hospital estaba en una situación muy grave, con dificultad para respirar y con consecuencias letales. Mientras él estaba en terapia intensiva pasó la Marcha de la Esperanza, los padres bajaron y encontraron a un sacerdote marplatense que les dio una imagen del Cardenal con la oración y así empezaron a rezarle”. Esta grave situación se produjo en el 2006 y se tenía certeza que en todos los casos precedentes las consecuencias fueron letales “pero éste con la oración del Cardenal Pironio, después de una semana, se sanó” señaló el sacerdote. Asimismo manifestó que hay otro posible milagro de Pironio con otro niño, en Santiago de Chile.

La causa principal del Cardenal Pironio es sobre la “la fama de santidad” y sobre el “ejercicio heroico de las virtudes cristianas”, y la misma se inició en el 2006. “El proceso de beatificación se articula en dos partes: la documental y la testimonial. En la primera se examinan los libros publicados a través de dos teólogos para verificar la rectitud de la doctrina, así también documentos de archivos y otros escritos suyos, como las cartas que el Cardenal ha escrito personalmente y son millares. Por otra parte hay casi 90 testigos, de Argentina, Italia, España. Ellos son personas que han tenido contacto con Pironio y que pueden testificar sobre las virtudes teologales, cardinales y morales en él”, explicó detalladamente el Padre Tamburrino. Posteriormente manifestó, “si hay un milagro se hace un proceso sobre éste, y se averigua si se trata de un caso excepcional, es decir, que los médicos no pueden explicar el éxito del mismo porque supera los conocimientos de la ciencia. Cuando se llega a comprobar la fama de santidad, el ejercicio de las virtudes heroicas, y el milagro, se puede proceder a la beatificación”.

Consultado sobre aquello que más le llamó la atención durante este arduo proceso, el Padre Giuseppe Tamburrino, expresó con emoción “la concordancia de todos en la fama de santidad del Cardenal. Ninguno me ha dicho que no, todos dicen es un santo y eso es muy alentador para mí”.

Como comunidad y como Iglesia de Mar del Plata, también se puede colaborar en la causa del Cardenal “ante todo teniendo devoción al Cardenal y haciendo conocer su santidad, rezarlo también por supuesto. Aunque fue durante poco tiempo Obispo, él estaba muy ligado a la Diócesis de Mar del Plata” recordó el postulador.

Finalmente con voz suave, mirada brillosa y con una sonrisa en su rostro cada vez que habla de Pironio, el Padre Giuseppe expresó que el Cardenal era muy afectuoso, y que a él lo “trataba como un hermano”. “Todo el trabajo, que he hecho para su beatificación lo hice con mucho gusto, para la Gloria de Dios que se manifiesta en él; para que Dios que ha obrado tan excelentemente en él, sea conocido también a los otros” dijo emocionado y con alegría.



Oficina de Prensa | Obispado de Mar del Plata
0:15 | Autor Iglesia Hogar

ORACIÓN DE JUAN PABLO II

Ruega por nosotros, Madre de la Iglesia.
Virgen del Adviento,esperanza nuestra,

de Jesús la aurora,del cielo la puerta.

Madre de los hombres, de la mar estrella,
llévanos a Cristo, danos sus promesas.

Eres, Virgen Madre, la de gracia llena,
del Señor la esclava, del mundo la Reina.
Alza nuestros ojos, hacia tu belleza, ¡Amén!

15:26 | Autor Iglesia Hogar

Segundo domingo de adviento: La servicialidad en la familia.

+En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

+ Se enciende la vela de la primer semana.

+ Se lee el Evangelio de san Marcos 10, 43.45:

“Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero que se haga servidor de todos. Porque el mismo Hijo del hombre no vino a ser servido, si no a servir y dar su vida en rescate por una multitud.”

+ Vela: Encender la segunda vela de Adviento.

+ Propósito:

Cada uno en su interior piensa cual será su propósito a cumplir en la semana.

+ Oración:

Padre, que nos has dado una familia en la que todos nos ayudemos y seamos felices, te pedimos bendigas nuestros trabajos y tareas de todos los días para que cumplamos con más ganas y alegría lo que nos toca hacer a cada uno de los miembros de esta familia en nuestro hogar. Amén.

+ Para terminar:

Todos los miembros de la familia se toman de las manos y rezan juntos un Padre

nuestro.

14:50 | Autor Iglesia Hogar

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 8 de diciembre de 2009 Benedicto XVI invitó a dirigirse a María en las dificultades de la vida, al rezar este martes, solemnidad de la Inmaculada Concepción, la oración del Ángelus junto a miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro.

"¡Qué alegría inmensa tener por madre a María Inmaculada!", exclamó el pontífice, quien no escondió su satisfacción al celebrar la que para él es "una de las fiestas más hermosas de la bienaventurada Virgen María".

"Cada vez que experimentamos nuestra fragilidad y la sugestión el mal, podemos dirigirnos a Ella, y nuestro corazón recibe luz y consuelo", reconoció.

"Incluso en las pruebas de la vida, en las tempestades que hacen vacilar la fe y la esperanza, pensemos que somos sus hijos y que las raíces de nuestra existencia se hunden en la infinita gracia de Dios", añadió el obispo de Roma.

"La misma Iglesia --constató--, aunque está expuesta a las influencias negativas del mundo, encuentra siempre en Ella la estrella para orientarse y seguir la ruta indicada por Cristo".

"María es de hecho la Madre de la Iglesia, como proclamaron solemnemente el Papa Pablo VI y el Concilio Vaticano II", aseguró.

Por este motivo, el Papa sugirió encomendar "a la Virgen Inmaculada a cada uno de nosotros, nuestras familias y comunidades, toda la Iglesia y todo el mundo", algo que después, ya en la tarde, hizo él mismo ante la estatua de la Inmaculada Concepción que se encuentra en la plaza de España, en el centro de Roma.

Hablando en español, el Papa deseó "que el Señor nos conceda el don, por intercesión de la "llena de gracia", de purificarnos interiormente en este tiempo de Adviento para acoger con prontitud la venida de Cristo a nuestras vidas".

Zenit



14:13 | Autor Iglesia Hogar

Nuestra boca está llena de gozo y nuestra lengua de júbilo, y damos humildísimas y grandísimas gracias a nuestro Señor Jesucristo, y siempre se las daremos, por habernos concedido aun sin merecerlo, el singular beneficio de ofrendar y decretar este honor, esta gloria y alabanza a su santísima Madre. Mas sentimos firmísima esperanza y confianza absoluta de que la misma santísima Virgen, que toda hermosa e inmaculada trituró la venenosa cabeza de la cruelísima serpiente, y trajo la salud al mundo, y que gloria de los profetas y apóstoles, y honra de los mártires, y alegría y corona de todos los santos, y que refugio segurísimo de todos los que peligran, y fidelísima auxiliadora y poderosísima mediadora y conciliadora de todo el orbe de la tierra ante su unigénito Hijo, y gloriosísima gloria y ornato de la Iglesia santo, y firmísimo baluarte destruyó siempre todas las herejías, y libró siempre de las mayores calamidades de todas clases a los pueblos fieles y naciones, y a Nos mismo nos sacó de tantos amenazadores peligros; hará con su valiosísimo patrocinio que la santa Madre católica Iglesia, removidas todas las dificultades, y vencidos todos los errores, en todos los pueblos, en todas partes, tenga vida cada vez más floreciente y vigorosa y reine de mar a mar y del río hasta los términos de la tierra, y disfrute de toda paz, tranquilidad y libertad, para que consigan los reos el perdón, los enfermos el remedio, los pusilánimes la fuerza, los afligidos el consuelo, los que peligran la ayuda oportuna, y despejada la oscuridad de la mente, vuelvan al camino de la verdad y de la justicia los desviados y se forme un solo redil y un solo pastor.

Ineffabilis Deus