13:30 | Autor Iglesia Hogar
Obispos argentinos analizan su estrategia ante el “matrimonio” homosexual.

Concluye la reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal
BUENOS AIRES, jueves, 19 de agosto de 2010 (ZENIT.org).- La reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina, que preside el cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, terminó este jueves, tras tres días de sesiones dominadas por el intercambio de opiniones sobre la estrategia seguida para oponerse a la ley de "matrimonio" entre personas del mismo sexo.

En la sede episcopal de Suipacha 1032, en el barrio porteño de Retiro, una veintena de obispos presidentes de comisiones episcopales y de las regiones pastorales analizaron cuestiones estatutarias, escucharon informes de diversas comisiones y avanzaron en la puesta en práctica de la Misión Continental en las diócesis del país, entre otras cuestiones inherentes al quehacer pastoral de la Iglesia.

Asimismo, prepararon el temario de la próxima reunión de la 100ª Asamblea Plenaria, por realizarse entre el lunes 8 y sábado 13 de noviembre en la casa de ejercicios El Cenáculo - La Montonera, de Pilar.

En este marco, el portavoz episcopal, presbítero Jorge Oesterheld, según informa la agencia AICA, transmitió la preocupación de la Iglesia por el impacto que la ley de "matrimonio" entre personas del mismo sexo tendrá en la educación de las futuras generaciones de los argentinos, ya que el Estado reconoce, a partir de la normativa, una nueva concepción de familia.
"La vigencia de la ley plantea renovados desafíos, como la forma de afrontar esta nueva realidad en la educación, particularmente en los colegios católicos, con los docentes y con los alumnos. Y también cómo manejar el tema en las propias familias católicas", indicó.

Informe de Comisiones Episcopales
La Comisión Episcopal de Ayuda a las Regiones Más Necesitadas, que preside monseñor Adolfo Uriona, obispo de Añatuya, anticipó los alcances que tendrá la colecta nacional Más por Menos, prevista para los días 11 y 12 de setiembre con el lema "Construyamos una historia sin excluidos".

A su turno, la Comisión Episcopal de Pastoral Social, que preside monseñor Jorge Casaretto, obispo de San Isidro, dio detalles de los preparativos para el Encuentro Nacional Repensando la Política que se realizará del 17 al 19 de septiembre en la ciudad de Río Cuarto, provincia de Córdoba, con el objetivo de realizar propuestas para recuperar la política como servicio a la vida, a la familia, a los más pobres y excluidos, a la sociedad, a la cultura y al desarrollo integral de "toda la persona y de todas las personas".

También presentó el Primer Congreso Nacional de la Doctrina Social de la Iglesia, que se realizará en la arquidiócesis de Rosario en 2011, cuyo objetivo será seguir promoviendo la prioridad del Bicentenario 2010-2016: erradicar la pobreza y generar el desarrollo integral.

La Comisión Episcopal de Catequesis y Pastoral Bíblica, cuyo responsable es monseñor Luis Eichhorn, obispo de Morón, informó sobre los preparativos para el III Congreso Catequístico Nacional (III CCN Morón 2012), con el lema "Anticipar la Aurora: construir la esperanza".
17:06 | Autor Iglesia Hogar

15 de Agosto

« Hoy María Virgen subió
a los cielos: alegraos
porque con Cristo reina
para siempre.
»


Es el grito de la Liturgia y de la fe cristiana, dos veces milenaria.

La que fue Madre de Dios e Inmaculada desde su Concepción, con convenía, no podía, sufrir la corrupción del sepulcro. Su santa dormición fue un deliquio místico de amor entrañable a su Dios, y enseguida un raudo vuelo de paloma a lo más encumbrado de los cielos, cortejada por los coros angélicos.

Desde su exaltado sitial queda entronizada como Reina de todos los Santos, con la correspondiente « omnipotencia suplicante». Subió hasta la diestra de su Hijo benditísimo para preceder en la gloria a sus hijos adoptivo, que son casi legión, que son casi infinitos. Por todos se interesa, como madre e intercesora, la « llena de gracia», la « más bendita de todas las mujeres».

Y el papa Pío XII, cediendo a su personal creencia y filial devoción y respondiendo también al unánime voto de toda la cristiandad, define Dogma de fe cristiana esa Asunción de María a los cielos en su cuerpo y alma, para gloria de tan excelsa Señora y esperanza de sus hijos militantes en la tierra.

El 1 de noviembre del Año Santo y Jubilar de 1950 presenció la acogedora plaza de San Pedro el acto más apoteósico que jamás pudo contemplarse en el mundo ante el medio millón personas de toda raza y país que a la voz del Sumo Pontífice Romano aclamaron a la Reina Asunta a los cielos e imploraron juntos su maternal protección sobre este mundo sufriente.

María Asunta a los cielos es la gloriosa Mujer del Apocalipsis; es la Hija del Rey, ricamente engalanada; es la triunfadora del Dragón infernal; la nueva Judit; la niña preferida de Dios, que le rinde por tantas gracias un Magnificat de gratitud. Y al ascender la Madre, provoca a volar a sus hijos de la tierra, que le piden resucitar con Cristo y compartir luego con la Madre su gloria en el empíreo.

Reina y Madre santísima, segura de tí misma, muéstrate solícita por los tuyos, que sufrimos continua lucha y continua tempestad. Tu fiesta culminará en ocho días con la celebración de tu fiesta con el título de Reina. Esto nos pone de manifiesto tu perfecta y total glorificación junto a tu Hijo, Rey y Señor de todo el universo.

Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,

Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, ella, al aceptar tu Palabra, con limpio corazón, mereció concebirla en su seno virginal, y al dar a luz a su Hijo, preparó el nacimiento de la Iglesia.

Ella, al recibir junto a la cruz el testamento de su amor divino, tomó como hijos a todos los hombres, nacidos a la vida sobrenatural por la muerte de Cristo.

Ella, en la espera pentecostal del Espíritu, al unir sus oraciones a las de los discípulos, se convirtió en el modelo de la Iglesia suplicante.

Desde su asunción a los cielos, acompaña con amor materno a la Iglesia peregrina, y protege sus pasos hacia la patria celeste, hasta la venida gloriosa de Nuestro Señor Jesucristo.