14:48 | Autor Iglesia Hogar



El próximo martes 27, la Junta Regional de Educación Católica (JUREC) realizará una jornada de capacitación docente para todos los colegios católicos de la diócesis, no sólo de Mar del Plata, sino también de Balcarce, Batán, Coronel Vidal, Madariaga, Mechongué, Miramar, Otamandi, Pirán, Villa Gesell. La temática de esta II Jornada Diocesana es “Educación para el amor y la familia”. El encuentro se realizará en el Nuevo Gran Hotel Provincial, desde las 8 hasta las 17 y se espera participen 2000 docentes de colegios católicos. La disertante será la Dra. Paola Delbosco, quien según el Pbro. Silvano De Sarro, presidente de la JUREC, “es una profesional del área de la filosofía, con una excelente capacitación en este tema, es conferencista y ha publicado numerosos trabajos y artículos en revistas, trabaja en la Universidad Católica Argentina y en la Universidad Austral.


Sin dudas es una expositora interesantísima que brindará un valioso aporte a los docentes y a las familias”. Delbosco disertará por la mañana sobre “Lo femenino y lo masculino: riqueza de la humanidad” y por la tarde sobre “El amor y sus simulacros”. Este es el segundo año que la JUREC organiza esta jornada de capacitación en relación al tema de la sexualidad. “Es un espacio de formación para marcar criterios en común para la escuelas católicas de la diócesis de Mar del Plata.
Este es un tema muy importante en el que la Iglesia siempre ha estado preocupada y ocupada en cuanto a la formación de sus alumnos en la educación para el amor y la familia, como la denominamos nosotros, brindando un sentido verdadero y más profundo que la mera educación sexual o sanitaria”. Asimismo los organizadores invitaron a la conferencia que la Dra. Delbosco brindará el mismo 27 para todo público, con entrada gratuita.
La misma tiene como tema “Educar para el amor desde la familia” y será a las 19.30 también en las instalaciones del Nuevo Gran Hotel Provincial.






Oficina de Comunicaciones



Junta Regional de Educación Católica
13:13 | Autor Iglesia Hogar



Fue hermoso ver tanta juventud acompañandonos en Misionar, crecer en el Evangelio y festejar la Vida!!!!!
13:08 | Autor Iglesia Hogar


El Obispo de Mar del Plata, Monseñor Juan Alberto Puiggari, brindó hoy una charla en el marco del ciclo de extensión cultural organizado por Los Gallegos Shopping. Ante una nutrida cantidad de público, Puiggari habló sobre los desafíos de cara al bicentenario de nuestra patria y del aporte de la Iglesia en el ámbito social y en la historia de nuestro país, basado en el documento de los Obispos argentinos “Hacia un bicentenario en justicia y solidaridad (2010 – 2016)”.



“No es posible una democracia sin diálogo, no es viable, sin él no podemos encontrar consensos, sin consenso no hay país posible. La Argentina necesita diálogo, lo decimos en todos los niveles, en la familia, en las instituciones, sindicatos, tiene que haber más diálogo en la Iglesia. Y el diálogo no es imponer, sino que es una actitud madura, donde podemos discernir si en lo que el otro me dice puede haber algo valioso para mí. Y el diálogo siempre es rico” manifestó el Obispo y luego reafirmó “una Argentina sin diálogo y consensos no es viable”.



El Obispo explicó que la propuesta en la que insiste la Iglesia para este bicentenario y sobre la que se trabajará es “sin pobreza y sin excluidos” y sobre esto consideró “tenemos que trabajar mucho para que esto sea posible. No tenemos derecho a una Argentina donde un porcentaje grande de personas no tenga posibilidades de una vida digna”. Asimismo Puiggari destacó que en nuestro país existe una “gran deuda social” y consideró que para salir de ella el camino es educación “el tema serio del país es el de la educación. No es viable una salida de la pobreza sin la educación. Pero no hay que echar la culpa al estado sino que es responsabilidad de todos”. Luego consideró “es más fácil manejar un pueblo que no piensa y que dependa del clientelismo político, y no lo digo con ningún partidismo político, que tener un pueblo educado”



El Obispo de Mar del Plata explicó los puntos que propone la Iglesia para el Bicentenario “en primer lugar una sincera reconciliación de los argentinos, no es viable un pueblo peleado, que vive de odios, rencores y esto no quiere decir que no haya justicia que sí tiene que haber. Hagamos justicia pero no vivamos de recuerdos y de rencores. Esta es la reconciliación profunda que necesitamos los argentinos, tenemos que apuntar al perdón”. Posteriormente resaltó que hay que “trabajar fuertemente en la educación” y cambiar el liderazgo que significa en cualquier ámbito “ser servidor”. Como metas planteó el recuperar el respeto por la familia “no hay sociedad sin familia, no hay Iglesia sin ella. La familia está destruida”; alentar el paso de habitantes a ciudadanos responsable y manifestó “cumplan sus deberes por favor y también exijan sus derechos”. “Sobre todo tenemos que defender la vida, hoy está fuertemente atacada en el vientre de la madre, en los pobres ancianos que se los mata, y está atacada en los niños, en el alcohol, en la droga y en la pobreza, en la inseguridad. Hay que cuidar la vida” remarcó el Pastor de la Iglesia Católica de Mar del Plata.



Para finalizar, Monseñor Puiggari, dijo que no hay que ser pesimistas, sino que hay que ser realistas “el momento es difícil pero los argentinos, queremos vivir en paz, con sonrisas; yo quiero un pueblo feliz, vale la pena cambiarlo, con mayor responsabilidad, con protagonismo, con confianza en Dios. Nos va a llevar tiempo pero lo peor que nos puede pasar es la desesperanza y bajar los brazos, porque ahí seremos un pueblo de esclavos” expresó con esperanza Puiggari ante el público que lo escuchaba atento y asentía en sus afirmaciones. “Discúlpenme si me pongo vehemente, pero me duele la Argentina, me duele que estemos así cuando siempre fue un país de avanzada en América Latina y hoy estamos considerados en uno de los últimos países” culminó el Obispo.




Oficina de Prensa Obispado de Mar del Plata
13:00 | Autor Iglesia Hogar


El Obispado de Mar del Plata desea comunicar con gran gozo que por Gracia de Dios, en esta Año Sacerdotal nuestro Padre nos regala dos nuevos sacerdotes. El señor Obispo en el día de la fecha ha aceptado la promoción de los Diáconos Luciano ALZUETA y Nicolás MARINELLI al orden presbiteral, el cual será conferido de manos de Mons. Juan Alberto Puiggari en la Santa Misa que presidirá el Sábado 19 de diciembre a las 11 hs en la Basilica Menor de los Santos Pedro y Cecilia - Iglesia Catedral de Mar del Plata.

Les solictamos realizar una amplia difusión en nuestras comunidades de esta buena nueva, invitando a acompañar a estos nuevos diáconos en el día de su ordenación presbiteral.

Unámonos en oración para que el Espiritu Santo los fortalezca e ilumine en el ejercicio de su nuevo ministerio.

Fraternalmente.



Federico Andrés Vázquez
Vicecanciller
Obispado de Mar del Plata
15:48 | Autor Iglesia Hogar


Francisco Coll: cuando la santidad brota en medio de la revolución
El fundador de la Consolata será canonizado el próximo 11 de octubre


ROMA, jueves 8 de septiembre de 2009 (ZENIT.org).- Las tierras de Cataluña fueron testigos del celo apostólico con el que Francisco Coll, a mediados del XIX iba por aquellos lugares anunciando al Señor.
Este sacerdote, fundador de las Hermanas Dominicas de La Anunciata será canonizado el próximo 11 de octubre junto con otros cuatro beatos, entre ellos, su compatriota, el conocido hermano Rafael.
Él y Santiago Desiderio Laval fueron los primeros siervos de Dios beatificados por Juan Pablo II en abril de 1979, quien definió a Francisco Coll durante su homilía como “una de esas personalidades eclesiales, que en la segunda mitad del siglo XIX, enriquecen a la Iglesia con nuevas fundaciones religiosas”.
Vocación en la revolución
Las fechas de nacimiento y muerte de Francisco coinciden providencialmente con las de Juan Pablo II, aunque obviamente en años diferentes. (Nació el 18 de mayo de 1812 y murió el 2 de abril de abril de 1875).
Nació en una zona muy cercana a Francia, en la comarca del prepirineo, región de Cataluña, en medio de una familia numerosa y humilde. Varios de sus hermanos murieron cuando estaban pequeños.
“Desde niño se orientó hacia el sacerdocio, siente una inclinación hacia la predicación recordando un poco la predicación del párroco de su pueblo”, dijo a ZENIT su postulador, el padre Vito T. Gómez García.
Así entró en la Orden de Predicadores en el convento de Gerona en 1830, donde hizo la profesión solemne y recibió el diaconado.
En 1835 la exclaustración de los religiosos le obligó a vivir fuera del convento. “La vida de los religiosos quedó en el aire, como piedras en medio de las plazas. Él es uno de esos exclaustrados, obligado por las leyes civiles”, comenta su postulador.
“El camino que tenían los religiosos era esperar a ver si la tormenta pasaba, si aquella situación política se aclaraba y podrían reintegrarse en los conventos”, dice el padre Gómez.
Francisco Coll fue ordenado sacerdote en la clandestinidad, al principio tuvo que ejercer el sacerdocio como si fuese diocesano, por la situación política no podía vivir en un convento.
Luego se trasladó a una localidad llamada Moyá, donde la primera guerra carlista había dejado más de 130 muertos sólo en aquella población.
“El Padre Coll fue un verdadero ángel de paz, reconciliación entre los bandos políticos diferentes, el paño de muchas lágrimas, la ayuda de tantas familias, de tantos niños, viudas, padres, tuvo que arreglárselas para levantar el ánimo de aquellas gentes y de la población”, comenta el padre Gómez.
Con su prédica comenzó a recorrer las diferentes comarcas de Cataluña. Allí descubrió que uno de los males del mundo radicaba en la falta deducación, especialmente de la mujer.
“De cara a esa necesidad fundó la congregación de las Dominicas de la Anunciata, que fueron las continuadoras de su labor evangelizadora por todas aquellas comarcas en las que no había escuelas. Empezó varios centros educativos con una orientación cristiana de la vida, tratando de trasmitir todos los saberes, formando a la persona y orientándola a sus valores y a la fe”, dice el postulador.
Enfermo desde 1869 de ceguera y de pérdida a intervalos de las facultades mentales, murió en Vic (Barcelona) el 2 de abril de 1875. Allí yacen sus restos en la casa madre de la congregación.
La Anunciata
En el momento de su muerte, en 1875 había ya cerca de 50 comunidades de las Dominicas de la Anunciata.
Actualmente esta orden cuenta con cerca de 1.200 hermanas en cuatro continentes. Su carisma es la educación en la que se da mucha importancia a la doctrina y a la teología.
Para la hermana Rosa Di Tullio, superiora de esta comunidad en Roma “fueron diversas las dificultades que se encontraron para llevar adelante el proceso de canonización” y asegura que “hoy nos alegra el reconocimiento de la Iglesia universal de alguien que nosotros hace mucho considerábamos santo”, dijo la religiosa a ZENIT.
Uno de sus acentos de las Dominicas de la Anunciata es el apostolado con los migrantes, razón por la cual las hermanas presentan sus servicios en muchas zonas fronterizas alrededor del mundo.
Para la hermana Di Tullio, el futuro santo fue “un dominico en todo el sentido de la palabra porque fue un gran predicador en tiempos difíciles. No se echó atrás ante las dificultades porque tenía un amor grande. Es un santo moderno, vivió realmente ese deseo por la humanidad sufriente”.
Legado
Sus escritos fueron recopilados en dos libros, “La hermosa rosa” y “La escala del cielo”, donde recalcaba: “la vida de las Hermanas debe ser vida de oración... Por esto os recomiendo y os vuelvo a recomendar, amadas hermanas: no dejéis la oración”.
Y fue por la oración por lo que, aun en medio de la guerra y de las humillaciones que sufría el clero, Francisco miraba siempre a lo alto.
“Mirad al premio propuesto para el fin de la carrera, la corona que os espera después del combate, el salario con que se paga el servicio, el torrente de delicias que viene después de unas breves tribulaciones, el reino celestial que os espera después de una corta pelea; y toda esa infinidad de gloria y felicidad, después de unos instantes de trabajo y violencia”, dijo en uno de sus escritos.
[Por Carmen Elena Villa]
12:26 | Autor Iglesia Hogar

En una emotiva celebración, los fieles de la Iglesia de Mar del Plata se despidieron del Padre Dol Gamallo en la misa de cuerpo presente que se realizó hoy a las 11. La eucaristía fue presidida por el Obispo de Mar del Plata, y concelebrada por una gran cantidad de sacerdotes que se acercaron a la Parroquia Santa Ana, ubicada en Ituzaingo 5050.

En la homilía el Obispo expresó “su muerte sucedió como la preveíamos, silenciosa como su vida” y continuó “en este día lo primero que tenemos que hacer, y la muerte nos da esa posibilidad, es manifestar nuestra fe, creemos en la resurrección de los muertos. Y también afirmar que la muerte no es el fin, ni una casualidad sino el comienzo de la verdadera vida, y así tenemos que vivirlo. Hoy le damos gracias a Dios, especialmente por la vida del Padre Dol, por su maravillosa vida sacerdotal, qué lindo recuerdo que ha dejado en todas las comunidades que ha pasado, en especial aquí donde estuvo 35 años”.

“En la vida de él se manifiestan tres o cuatro virtudes muy claras, la sencillez y humildad, era un hombre sabio que conocía mucha teología, sin embargo si uno no lo tironeaba no decía nada de lo que sabía. Otra característica que todos resaltamos, era que siempre tenía en la boca la palabra gracia, que significa la grandeza y la humildad del alma, porque supone la gratuidad, aquel que se da cuenta de que todo lo que nos da Dios es gratuito. Y lo que Él nos da por medio de nuestros hermanos también es gratuidad. La gente que tiene pronta la palabra gracia muestra un corazón grande y el Padre Dol siempre decía gracia. Era de corazón sencillo, y no sólo para levantar la comunidad espiritual de Santa Ana, sino también las paredes, había que construir, trabajar manualmente y lo hacía como un obrero más y para él eso era su gloria. Si uno tuviera que sintetizar todas las virtudes tendríamos que decir que era bondadoso, en el sentido más rico de la palabra bondad. Siempre con una sonrisa, siempre con el agradecimiento, siempre con la enorme disponibilidad para quienes lo necesitaban. Y era un profundo maestro, no sólo en el CEDIER, porque él tenía la convicción más profunda que tenía que enseñar a Jesucristo, con sus gestos, palabras, docencia. Él intentó crear una comunidad primero en Santa Ana, luego en Santa María de Balcarce, donde el centro fuera Jesucristo” ” recordó Monseñor Puiggari.

Más adelante el Obispo señaló “en este año sacerdotal, podríamos decir otro sacerdote más que se nos va, pero el Señor, en la muerte del Padre Dol, nos muestra un sacerdote celoso de su pueblo y que hacía el bien, un sacerdote fiel. Por eso le damos gracias a Dios, porque el presbiterio de Mar del Plata ve acrecentada su presencia en el Cielo, y tenemos la certeza que desde ahí, sin los achaques de la edad, estará intercediendo antes Jesucristo por todos nosotros”.

Asimismo al finalizar la homilía el Obispo agradeció al Padre José Luis Puñal y al Padre Fabián Miranda, que están en Balcarce y que lo cuidaron y manifestó que el Padre Dol estaba muy feliz allí. Luego también mencionó y resaltó el cuidado enormemente delicado de las hermanas del Hogar Landera de Necochea, especialmente de la Hermana Marta, a quienes Dol estaba muy agradecido. El Obispo también hizo mención a la cercanía de los sacerdotes de Necochea, el Padre Antonio y del Padre Hernán David. Por último Monseñor Puiggari, agradeció al Pastor de la Iglesia Metodista que se hizo presente en la misa de exequias.

En el último momento de la misa, el Padre José Luis Puñal, leyó el fragmento final del testamento que el Padre Dol le había pedido le entregara al Obispo cuando le llegara el momento de partir. “Dejo mi dinero para los gastos de mi entierro pidiendo que sean lo más sencillos posibles, y depositen mis restos mortales en una fosa común junto a los más pobres de esta localidad. Que los fieles recen por todos nosotros y hagan la Eucaristía en nuestro sacrificio, para que la Eucaristía los haga buenos cristianos. Balcarce, 26 de febrero de 2006”.

La celebración culminó con el aplauso vibrante y emoción de todos los presentes, en reconocimiento a toda la generosidad y entrega del Padre Dol al servicio de la Iglesia y del pueblo.



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8:13 | Autor Iglesia Hogar

¨Servidor bueno y fiel…
entra a participar del gozo de tu Señor¨ (Mt. 25, 23)




Mar del Plata, domingo 27 de Septiembre 2009

Esta mañana ha fallecido a los 83 años de edad el estimado Padre Dol, quien despues de un fecundo ministerio sacerdotal en Resistencia, Chaco su diócesis de orígen vino a colaborar con Mons. Enrique Rau, primer Obispo de Mar del Plata ejerciendo su ministerio en la Parroquia Santa Ana por mas de 30 años.

Cuando presentó la renuncia por haber alcanzado la edad de 75 años, mons. José María Arancedo lo destinó a la Ciudad de Balcarce donde residíendo en la Parroquia Santa María brindó un ejemplo claro de disponibilidad y servicio ayudando en todas las comunidades de nuestra ciudad. Al desmejorar su salud el 16 de julio de 2008 fue trasladado al Hogar ¨García Landera¨ de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de la ciudad de Necochea.

La comunidad de la Parroquia San José de Balcarce agradece a Dios por todo lo que el P. Dol nos brindó desde su sabiduría y experiencia desde estos 59 años de vida consagrada a Dios y a sus hermanos.

Sus restos son velados desde el domingo 27 a las 20:00 en la Parroquia Santa Ana de la ciudad de Mar del Plata. El Lunes 28 a las 11:00 presidirá la Misa Exequial y luego será llevado al Cementerio de Los Robles.


P. José Luis Puñal